Las carcasas sintieron el clima pero también el mercado

El peso de faena de las carcasas de novillos quebró este año una sostenida tendencia de aumento. Los contratiempos climáticos de fines del verano y principios del otoño sin duda incidieron en esta situación.
Desde los pisos del otoño de 2015, cuando había caído por debajo de los 265 kilos por cabeza, había llegado a un tope de 285 kilos en el pasado mes de noviembre. Desde entonces osciló en poco menos de 280 kilos hasta febrero, pero en marzo y fundamentalmente en abril se produjo una fuerte caída hasta alcanzar 268 kilos por animal, de acuerdo a la información dada a conocer por el INAC que, hasta este momento, llega hasta el cuarto mes del año.
Es evidente que hubo un impacto de la sequía sobre el peso medio de faena. Tanto por la dificultad de lograr una óptima terminación debido a las deficiencias forrajeras, como a la necesidad de aliviar la carga para no seguir deteriorando el tapiz, los novillos salieron para el frigorífico antes de la terminación ideal.
La situación contrasta con la que se observaba en los meses previos, en los que se transitaba por una situación climática prácticamente ideal que permitía sostener los animales en el campo para seguirles agregando kilos de forma barata.
Lo favorable de la señalada coyuntura fue que el empuje de oferta se dio en un momento de mucha avidez de la demanda y precios en alza. Lejos de que el exceso de oferta produjera una presión sobre los precios del mercado, estos se recuperaron y en marzo-abril eran del eje de US$ 3,15, por encima de los US$ 2,90 que se pagaban a fines de 2017.
No cabe duda, también, que los mejores precios y un mercado sostenido con tendencia alcista, como se observó durante los meses en cuestión, fueron también razón más que suficiente para que los productores decidan aprovechar lo que podía parecer una coyuntura, sacaran sus haciendas de los campos, intentando captar esos bueno valores, porque de todas maneras, lo que no compensaban en precio lo hacían en dinero.
Al haberse superado la situación de déficit forrajero lo lógico sería que las carcasas de los novillos faenados marquen un piso en el pasado otoño y tiendan a recuperarse. Los pronósticos de una primavera-verano más lluviosa van en el mismo sentido.
En promedio, el rendimiento de los novillos en lo que va de 2018 (hasta abril de acuerdo a datos de INAC), fue de 53,1 %, mientras que para las vacas el rendimiento fue de 49,6 %.


Encastre: Hubo un impacto de la sequía sobre el peso medio de faena, la crisis forrajera determinó que los novillos salieron para el frigorífico antes de la terminación ideal